sábado, 11 de enero de 2014

Trabajando como antropólogos

En esta ocasión lo que os propongo es una práctica de análisis de cráneos de diferentes homínidos, tal y como lo harían los antropólogos para estudiar la anatomía comparada y la evolución de determinados caracteres en un conjunto de restos humanos.

Dado que ya conocéis el trabajo realizado por Juan Luis Arsuaga y el resto del equipo de investigadores de Atapuerca, creo que os resultará interesante profundizar un poco más en las técnicas y en el método científico. Así, cuando visitemos la Sala de Paleontología del Museo Nacional de Ciencias Naturales, comprenderéis mejor cómo se llega a las conclusiones que nos muestran.

Para descargar el guión de la práctica pulsa aquí.

Aprovecho para dejaros aquí un comentario interesante enviado por Eugenio Manzano, de 1º A, en relación con este tema:

El cráneo de un homínido descubierto en Georgia reabre el debate sobre la evolución humana:

El fósil de 1,8 millones de años hace pensar que todos los miembros del género «Homo» pertenecían a una misma especie.
El análisis del cráneo de un antiguo humano de hace 1,8 millones de años hallado en Dmanisi (Georgia) indica que los primeros miembros de nuestro género Homo (los clasificados como Homo habilis, Homo rudolfensis, Homo erectus...) en realidad pertenecían a la misma especie y simplemente parecían diferentes unos de otros, según publica Science.

Para leer el artículo completo hacer enlace aquí

2 comentarios:

Chechu4 dijo...

Se hallan indicios en la Península Ibérica de una nueva especie de dinosaurio que con probabilidad pudo haber sido el más grande de la zona de Europa y de periodo Jurásico.

En Lourinha, cerca de Lisboa (Portugal) Hendrickx y Mateus, dos investigadores de la Universidad Nueva de Lisboa, encontraron varios huesos fósiles en la formación geológica de la cuidad portuguesa.

Al analizar los restos, sus descubridores pensaron que los restos pertenecían al Torvosaurus tanneri descubierto en 2006 en América del Norte, ya que tenía sentido la conexión de los restos debidos a Pangea. Después observaron con detenimiento los huesos hallados con los del Torvosaurus tanneri y estos diferían con los portugueses. Compararon la mandíbula, la tibia y las vértebras de la cola y tenían cierta similitud pero no seguían la misma estructura. Hendrickx y Mateus vieron que estaban tratando con una nueva especie que ha sido bautizada como Torvosaurus gurneyi. Principalmente, se llegó a esta conclusión porque los dientes del gurneyi no llega a los 11 dientes en el maxilar superior y el americano los sobrepasa, también no poseen las mismas placas interdentales. Algunos embriones de donosaurios encontrados el el Jurásico Superior podrían atribuirse a a esta nueva especie.

Por las estimaciones de los autores de este hallazgo, el Torvosaurus gurneyi podía medir 10 metros de longitud y pesar entre 4 y 5 toneladas. Poseía un cráneo de 115 centímetros.Estubieron cubiertos de protoplumas (http://es.wikipedia.org/wiki/Protoplumas).Los dientes, en forma de cuchilla, medían 10 centímetros, lo que indican que debió estar en la cúspide de la cadena alimentaria de su tiempo(hace 150 millones de años).

Hendrickx apunta de que el dinosaurio hallado no era el mayor dinosaurio que se conoce, pues en el Cretácico el Tyrannosaurus,el Carcharodontosaurus y Gigantosaurus eran cazadores de más envergadura.

El Torvosaurus gurneyi cazaría grandes dinosaurios hervíboros como estegosaurios y anquilosaurios.
Esta aportación procede de la página http://www.muyinteresante.es/naturaleza/articulo/hallado-en-portugal-un-dinosaurio-superdepredador-221394100719
En mi opinión debería estar en el tema 4 debido a que los dinosaurios también proceden de nuestro origen y tienen relación.

http://img02.lavanguardia.com/2014/03/06/Recreacion-torvosaurus-gurneyi_54402839186_54028874188_960_639.jpg
Jesus Garcia Moreno 1º Bachillerato A

Yolanda González dijo...

Yolanda González
Hace unos 80.000 años coexistían en la Tierra cinco linajes humanos: Homo sapiens, deambulaba por el África subsahariana; Europa estaba poblada por Homo neanderthalensis; en la isla de Flores, en Indonesia, vivía el diminuto Homo floresiensis; en la isla de Java sobrevivían los últimos Homo erectus; y en Denisova (Siberia) habitaba otro linaje humano, conocido como los denisovanos.

Se han propuesto diferentes modelos de evolución humana. Existe un "modelo lineal" en el que el género Homo pasaría por tres fases sucesivas, siguiendo una evolución ascendente. La fase más primitiva sería Homo habilis, con una cara muy prominente y un cerebro inferior a los 700 cm3. Homo erectus, con una distribución geográfica muy amplia y un encéfalo en torno a los 1000 cm3, ocuparía la fase intermedia. Y a Homo sapiens, con una cara muy reducida, un gran encéfalo (1400 cm3) y una compleja cultura material, le correspondería la fase final. En este modelo los neandertales, con un encéfalo aún mayor (1500 cm3), ocupaban una posición evolutivamente incierta.

Según el "modelo multirregional" durante el último millón y medio de años sólo ha existido una especie humana, que se diversificó geográficamente dando lugar a los grupos raciales actuales, y los neandertales serían una especialización geográfica de Homo sapiens. Conforme a este modelo, los atributos considerados humanos se habrían desarrollado a lo largo de centenares de miles de años, por lo que ser humano sería un proceso y no una condición.

Otro modelo más reciente, el "modelo de remplazamiento", sostiene que África fue la cuna de la humanidad moderna, colonizándose desde allí el resto de los continentes. Los datos paleontológicos y moleculares sitúan el origen de Homo sapiens hace unos 160.000 años. Este modelo sienta las bases para definir la humanidad de acuerdo con determinados atributos como el habla, el arte o el pensamiento simbólico, entre otros.




También existe un "modelo de asimilación" según el cual en el proceso de expansión de Homo sapiens desde África, los grupos que se dispersaban desplazaban a las poblaciones indígenas hasta la extinción o bien las asimilaban genéticamente. Este modelo defiende la hibridación entre las poblaciones arcaicas y modernas. Lo cierto es que los humanos actuales, con la excepción de las poblaciones subsaharianas, compartimos entre un 2-4% de las secuencias genéticas con los neandertales.

Pero más allá de las diferencias fenotípicas y filogenéticas, es en la evolución del cerebro donde encontramos el soporte para distinguir las diferentes formas humanas. En los humanos modernos el cerebro cambió su modo de crecer y la proporción de las áreas neuronales clave, y con ello nuestra percepción del mundo, la concepción del espacio, del tiempo, y quizá del propio yo.